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Aisla el ruido de los coches

¿Vives cerca de una autovía y quieres reducir el impacto que el ruido del tráfico tiene en tu vivienda? Entonces debes saber que el aislamiento acústico es una de las mejores soluciones que podemos contemplar en este tipo de situaciones.

Si quieres reducir el ruido del exterior que tiene impacto en tu vivienda, tienes que considerar en primera instancia que existen dos tipos de ruido que son los que principalmente afectan la vida de los clientes que se ponen en contacto con nosotros: por un lado los ruidos aéreos, y en segunda instancia, los ruidos estructurales.

La diferencia entre ellos es que el ruido aéreo es el que se transmite sobre todo a partir del propio aire que nos rodea, perturbando el mismo. De esta forma, cuando escuchamos el ruido del tráfico dentro de nuestra vivienda, se trata del ruido aéreo que accede a la misma. En segunda instancia tenemos el ruido estructural, que se distingue porque se produce cuando un objeto impacta directamente contra otro, generando una vibración como en las instalaciones mal mantenidas.

Generalmente, cuando en una vivienda puede percibirse demasiado ruido, lo que ocurre es que ambos tipos de sonidos se acumulan y se vuelven más fuertes. Por eso en estos casos recomendamos a todo el mundo que apueste por soluciones de aislamiento de última generación, utilizando materiales ecológicos y económicos.

Lo habitual es que los profesionales en la materia que forman parte de nuestro plantel y llevan adelante este tipo de labores, trabajen sobre las paredes y las ventanas de tu vivienda, reduciendo rápidamente hasta 10 decibeles mediante la instalación de un sistema de aislamiento siempre y cuando cuentes con una cámara de aire entre las hojas de tu muro.

Algunos de los principales materiales termoacústicos que se recomiendan en estos días son la celulosa, la lana roca y la lana mineral, aunque por supuesto que hay otros. Sobre todo es interesante el caso de la celulosa, ya que al estar compuesta de papel reciclado, se transforma en una alternativa durable y que tiene un mínimo impacto ecológico.

Por el lado de la lana de roca podemos hablar de otras ventajas como por ejemplo su altísima resistencia térmica, mientras que si nos fijamos en la lana material, es una excelente solución para quienes además de aislamiento estén buscando una opción segura frente a la posibilidad del avance tanto de agua como de humedad.

Mejora térmica del hogar a un gran precio

Optar por el aislamiento térmico en una vivienda supondrá un ahorro para los inquilinos, ya que las prestaciones técnicas de los edificios mejorarán. Será interesante estar al tanto de las subvenciones, de las cuales pueden beneficiarse aquellas personas que decidan decantarse por el aislamiento y por el ahorro en futuros impuestos.

El Código Técnico de edificación transpone la Directiva Europea de Eficiencia Energética (2002/91/CE), por medio de la cual se exige a los países miembros que implementen mecanismo para mejorar la eficiencia energética de los edificios. No hay duda de que el aislamiento térmico, que garantiza un ahorro neto de energía, es una de esas medidas a las que se refiere el DEEE.

Eso sí, los aislamientos conllevan sus costes, de ahí que las Administraciones pongan a disposición de los clientes subvenciones; con estas ayudas económicas se pueden afrontar las rehabilitaciones que aseguran que las viviendas van a reducir su consumo energético.

El coste del aislamiento térmico de la vivienda estará sujeto al gasto en los materiales que se empleen, a los espesores que se apliquen y al tiempo de aplicación. La inversión económica en los aislante, de todos modos, será amortizado en un breve espacio de tiempo, algo que será palpable en el día a día de la vivienda. No hay que olvidar que el aislamiento térmico ayuda a:

  • Mejorar el bienestar y la comodidad del usuario de la vivienda.
  • Reducir la factura energética del inquilino y de la propia nación. Al incorporar el aislamiento térmico se reducen las pérdidas de calor o frío en la vivienda, de ahí que la energía necesaria sea menor; esto hará que se ahorre dinero en la factura. También el consumo del país será menor.
  • Añadir valor al edificio: las ventajas anteriores pueden ser un argumento positivo en caso de alquiler o venta.
  • Disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero, principalmente C02.
  • Eliminar las condensaciones y mejorar el aislamiento acústico: por un lado se eliminan las humedades interiores que suelen conllevar la aparición de moho y además se reduce el ruido procedente del exterior o de los propios vecinos.

 

Ahorrar por medio del aislamiento de fachadas

Reducción del consumo de energía del hogar en un veinticinco por ciento sin obras

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, cada hogar de nuestro país gasta al año casi mil euros en energía, de los que casi la mitad corresponde al consumo de calefacción. Para colmo, esta inversión viene impulsada por los fallos de eficiencia energética de la casa, es decir, por permitir que se escape el calor a través de tejados, fachadas, suelos, ventanas, puertas o cubiertas.

Es por eso por lo que es tan importante optar por el aislamiento insuflado, que puede lograr una reducción del consumo de energía de hasta el veinticinco por ciento. Los espacios de la casa por los que más energía se escapa son los siguientes: puentes térmicos 5%, suelos 7 %, renovación de aire 10%, ventanas 13%, muros exteriores 30% y tejado 35 %. Y es que es posible ahorrar hasta un cincuenta por ciento de energía en verano e invierno si se aísla adecuadamente.

Ahorro energético en facturas de luz y gas

El aislamiento térmico en la fachada ayudará a manejar mejor las pérdidas de calor, por lo que en invierno se evitará el efecto de tener paredes frías; en el estío descenderá la entrada de calor a la vivienda. Esto supondrá que haya menos necesidad de enfrías o caldear el interior de la casa, por lo que el ahorro energético será palpable. Otras ventajas del aislamiento térmico pueden ser las siguientes:

Un buen aislamiento protegerá de la acción del fuego y de la humedad.

Comodidad acústica: por medio del aislamiento se conseguirá absorción acústica, por lo que descenderán el ruido aéreo y estructural.

Un buen aislamiento protegerá del frío y el calor.

Comodidad térmica: por medio del aislamiento térmico se obtendrá un confort muy alto en el interior del hogar, ya que habrá menor demanda de sistemas de calefacción y climatización, de ahí que el ambiente interior acabe siendo más cómodo y sano.

Aislamiento de la fachada

Por las fachadas y muros exteriores se acaba perdiendo el treinta por ciento de la energía que se usa; de esto se deduce que es importante aislar las partes de la vivienda que den al exterior, así como los espacios no calefactados, ya sean aparcamientos, cubiertas, locales o tejados no habitables. Seleccionar el espesor de aislamiento más idóneo es vital; no hay que olvidar que habrá mejor coeficiente de aislamiento térmico si el espesor es mayor.

También será aconsejable elegir materiales aislantes naturales que aporten buenas  prestaciones térmicas y acústicas; también será positivo rodearse de materiales aislantes con una baja conductividad térmica baja, con una alta resistencia al flujo de aire, con una alta resistencia térmica y con un alto calor específico (así habrá un alto desfasaje térmico).

El aislamiento insuflado será el mejor método para aislar edificios con fachada de doble hoja o con fachada con cámara. Bastará con inyectar aislamiento a granel en las cámaras de aire vacías, de manera que se distribuirá el material aislante y se aislará sin puentes térmicos; así se impedirá que el aire circule libremente y que el aire y el calor salgan con facilidad de la vivienda, lo que propiciará una mayor eficiencia energética. La lana de roca, la lana mineral, la fibra de madera, la celulosa o las perlas de poliestireno con grafito (EPS) son materiales idóneas para el insuflado.

Ahorrar en toda la vida útil de la vivienda

El aislamiento insuflado aporta grandes ventajas, las cuales se alargarán en el tiempo de manera considerable. Los aislamientos térmicos insuflados arrojan óptimas prestaciones desde el principio de su instalación y quedan inalterables para siempre; no hay que olvidar que son aislamientos que duran toda la vida.

Aislamiento de un chalet con fachada de ladrillo cara vista. Ventajas

Aislar térmicamente entre juntas de ladrillo sin alterar la estética de la vivienda

Las fachadas de viviendas individuales como los chalets suelen construirse con doble hoja de fábrica de ladrillo, además de con una cámara intermedia que puede aislarse por el exterior con aislamiento insuflado. Al agujerearse entre las juntas, la fachada de ladrillo cara vista no sufre alteraciones.

Las dos hojas de las fachadas suelen ser además de medio pie de ladrillo cara vista en el lado del exterior y ladrillo hueco doble en el lado interior; de este modo queda una cámara de aire entre ambas, cuyo espesor puede oscilar entre los dos y los veinticinco centímetros, en función de la construcción y de la comunidad autónoma en que se ubique.

El mecanismo empleado a la hora de aislar un chalet con fachada de ladrillo cara vista no es otro que el aislamiento insuflado desde el exterior. Este método se basa en no tocar al ladrillo cuando se inserta el material de aislamiento en la propia cámara de aire, puesto que únicamente se perfora entre las juntas de ladrillos; usar toberas de inyección de entre dieciocho y veinticinco milímetros será ideal para no acabar rompiendo el ladrillo al realizar la perforación.

Hay que tener en cuenta que esta solución evitará tener que cambiar la estética del chalet; por si fuera poco, se completará con rapidez y sin los engorros de tener que hacer obras. Los agujeros para el insuflado desde el exterior se sellarán por medio del mortero; así se imitará el color y el aspecto del mortero de las juntas antiguas, por lo que no se apreciará el contraste.

El insuflado se hará desde el exterior, pero es importante dejar al instalador entrar en la vivienda para realizar las comprobaciones pertinentes, para asegurarse de la continuidad del muro y para sellar las cajas de las persianas. La técnica del insuflado se basa en rellenar de material aislante las cavidades de la vivienda, siendo las cámaras de aire de fachadas y los falsos techos los huecos más habituales. En el insuflado se utilizan materiales como los siguientes: Perlas Poliestireno con grafito (EPS), Lana mineral, Lana de roca, Celulosa, Corcho granulado, Fibra de madera.

En lo que se refiere a la lana de vidrio o a la  lana de roca), son buenos aislantes térmicos, acústicos y casi ignífugos. Pueden insuflarse en todo tipo de casas unifamiliares y plurifamiliares construidas con cámara de aire, las construidas a partir de los años cincuenta del pasado siglo. El aislamiento insuflado con lana mineral, por ejemplo, aporta una serie de ventajas claras:

Evitará el efecto de pared fría, las habitaciones frías se calentarán con mayor rapidez y se reducirá el riesgo de formación de condensaciones, aliviando los síntomas de las personas con alergias.

  • Reduce del efecto del cambio climático.

  • Reduce la factura energética de calefacción o climatización,

  • El comienzo de obra es inmediato

  • Instalación limpia, rápida y económica.

  • Un chalet o vivienda más cálida o fresca

  • Mejora el aislamiento acústico

  • Es un producto incombustible, proporciona seguridad en caso de incendio.

  • Permite instalar una caldera más pequeña y económica

  • Aporta más valor a la casa en caso de venta o alquiler al reducir el precio de calefacción y climatización

Qué recoge el Código Técnico de edificación de 2006 acerca del aislamiento insuflado en las viviendas habitadas

Garantía de mejoría en la envolvente de la vivienda

Aislar térmica y acústicamente una vivienda es algo que entronca con la visión del Código Técnico de edificación. No obstante, el aislamiento insuflado en viviendas en las que vive gente no necesita cumplir el Código Técnico de edificación; existe la excepción de que sí tenga que cumplir el CTE cuando se pidan ayudas o subvenciones estatales, una situación en la que se tendrán las normas de cada comunidad autónoma.

No hay que olvidar que el CTE ordena que las maniobras de rehabilitación en aislamiento de viviendas habitadas tengan que mejorar las construcciones de los edificios. Este código, que se aprobó por el Real Decreto 314/2006, es el DB HE (los complementarios son DB HE1 Y DB HE3); el Real Decreto 1027/2007 se encarga de aprobar el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.

El CTE obliga a cumplir sus medidas de eficiencia energética. Su primera orden atiende a la “limitación de la demanda de la energía”; en ella se explica que los edificios tendrán que tener una envolvente para garantizar la eficiencia energética y el bienestar térmico, y se aborda la importancia de la permeabilidad al aire, la exposición a la radiación del sol, el peligro de las humedades o el tratamiento de los puentes térmicos.

El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) y la Asociación Nacional de Industriales de Materiales Aislantes (ANDIMA) firmaron en 2006 un convenio colaborativo con la intención de impulsar una mejor eficiencia energética gracias a la envolvente térmica de las viviendas nuevas y antiguas; también se ponía el foco en los aislantes de las redes de agua caliente sanitaria y de las tuberías de las instalaciones de climatización y calefacción.

Aunque pueda parecer costoso y dificultoso rehabilitar térmicamente un edificio, nada más lejos de la realidad; además será algo muy recomendable a largo plazo. Aprovechar una obra en el edificio puede ser la oportunidad para aislar térmicamente. En caso de rehabilitación, deben tenerse en cuenta los criterios energéticos, ya que más del cincuenta por ciento de los edificios de nuestro país carecen de la protección térmica adecuada.

Aislamiento insuflado para rellenar la cámara

Más de seis millones de viviendas se construyeron en nuestro país entre los cincuenta y los ochenta del pasado siglo; de ellas, un amplio porcentaje tenían fachadas de doble hoja con cámara, pero carecían de aislamiento térmico, por lo que eran susceptibles de poder ser rehabilitadas para mejorar así su eficiencia energética.

Para rellenar las cámaras por insuflado hace falta analizar la impermeabilización y la estanquidad al aire de la fachada, para poder arreglar todas las fisuras y grietas; también será necesario examinar el estado de la cámara, que debe ser de cuatro centímetros de ancho como mínimo y no tener rebabas ni residuos. Atender las instrucciones del fabricante en la instalación del aislamiento térmico será aconsejable.

Se trata de un método basado en insuflar el material aislante (lana mineral, lana de roca, fibra de madera, celulosa, poliestireno con grafito EPS, corcho granulado, etc.) por medio de máquinas específicas, ya sea por dentro o por fuera de la vivienda. Esto permite que pueda controlarse la intervención a través de sensores, cámaras termográficas, sondas endoscópicas, mecanismos de cálculo, toberas y exámenes de ejecución.

Hay materiales de aislamiento, como la lana mineral o la lana de roca, que cumplen con todos los requisitos del CTE. También hay materiales, como el poliuretano, la celulosa, o la fibra de madera, que cumplen o incumplen alguno de los documentos del CTE en función del caso, de las zonas geográficas o de los espesores de aplicación.

La lana mineral y la lana de roca cumplen al cien por cien el CTE, por lo que respetan los siguientes puntos:

DB HR. Documento básico de protección frente al ruido

DB.HS. Documento básico de salubridad: HS 1 (protección frente a la humedad) y HS 3 (calidad de aire interior)

DB.HE. Documento básico de ahorro energético en sus capítulos HEO (limitación del consumo energético) y HE1 (limitación de la demanda energética)

DB.SI. Documentos SI 1 (propagación interior), SI 2 (propagación exterior), SI 6 (resistencia de la estructura)

Lo recomendable es que el material de aislamiento tenga baja absorción de agua, por debajo de un litro por metro cúbico, es decir, que sea hidrófugo y no hidrófilo. También se aconseja emplear materiales aislantes incombustibles, con un comportamiento al fuego Euroclase A1, sin aditivos perjudiciales ni gases de efecto invernadero.