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Problemas de humedad afecta la salud

La humedad puede ser causada por lluvias continuas, formaciones de escarcha, zonas costeras o cercanas a los caudales de los ríos. Estas son condiciones ideales para que el moho aparezca.

El moho es un organismo que crece y se nutre del ambiente húmedo, como por estancamiento de agua o mala ventilación. Un 60% de humedad o más, puede lograr que este crezca y se reproduzca.

La mayoría de las personas conocen qué es el moho, ya que es algo que podemos encontrar en diversos lugares donde hay un alto índice de humedad y nos damos cuenta por las horribles manchas que causa.

Por lo desagradable que es visualmente tendemos a eliminarlos, si esto no se elimina con frecuencia puede aumentar de tamaño y hasta puede dejar malos olores, manchas y destruir inmobiliario. Pero estas son consecuencias materiales y visibles, hay otras que tal vez no las percibamos rápidamente, aunque, son mucho más importantes.

La consecuencia grave que trae el moho es que puede afectar la salud de las personas que transitan o se encuentran en el sitio con alto nivel de humedad.

Enfermedades

Las personas más afectadas son las que tienen problemas respiratorios, de huesos y dermis como el asma, bronquitis, reuma, osteoporosis, alergias varias, dermatitis, y muchas otras.  La humedad exagerada hace que los síntomas de estas enfermedades se agraven y empeore la salud.

Además de afectar en mayor medida a perdonas con problemas respiratorios, también afecta a los asmáticos, bebés, ancianos, personas que han sido trasplantadas, quienes padecen cáncer, los que padeces de dolores musculares o de huesos y personas con defensas muy bajas.

Humedades:

Algunos tipos de humedades comunes formadas por el moho.

Alternativa: Suele parecer en duchas, fregadores y sitios por el estilo, vive tanto en el interior como en el exterior, se propaga rápidamente.

Aspergilosis: Se produce por el moho negro que se forma en la madera. Esto afecta al sistema central, a los pulmones,. Ojos y endocardio. Una de las más peligrosas.

Cladosporium: Entra por conductos de ventilación húmedos como aire acondicionado con mal filtro y ventanas empañadas. Aparece en maderas y tejidos mojados. Causa problemas dermatológicos.

Penicillium: Uno de los más comunes. Se encuentra en tejidos podridos, colchones, sofás, alfombras, ropa. Afecta en mayor medida a los pulmones.

¿Cuáles son las soluciones?

  • Limpia las zonas afectadas con agua caliente y lejía (no evitará que vuelva a pasar)
  • Abre las ventanas y puertas diariamente para que se ventile el lugar.
  • Deja la casa abierta y ventilada para que no se forme y no se reproduzca.
  • Usa deshumidificadores.
  • Busca a un especialista de aislamiento, él sabrá si el problema es muy grave y que se puede realizar.

Propiedades de aislamiento de la celulosa

Protección frente al fuego

La celulosa está formada en un 92% por papel de periódico que ha sido reciclado. Es el papel de los excedentes de tiradas de periódicos el que se tritura para dar lugar al origen del proceso de obtención de la celulosa; después de triturarse el papel, tiene que cortarse y desfibrarse, dando lugar a finas tiras de papel que van mezclándose con sales bóricas y demás agregados. El resultado es un material fungicida, ignífugo e insecticida.

Existe la falsa leyenda de que la celulosa, al estar fabricada en papel reciclado, es un aislante peligroso para las situaciones de incendio; nada más lejos de la realidad, ya que las sales de boro que se le añaden a la celulosa configuran un material aislante con gran capacidad para evitar la propagación del fuego. Se trata de un material que soporta temperaturas de hasta mil quinientos grados y que ni siquiera origina gases tóxicos. Por tanto, como aclaración, hay que reivindicar que la celulosa es un aislamiento que no genera humos ni gotas inflamables, y que además no arde.

No obstante, hay que comentar que la celulosa, en espesores por debajo de los cien milímetros, posee una clasificación respecto al fuego de Euro clase E, es decir, que únicamente resiste un breve ataque de las llamas. Es en espesores de cien milímetros o más cuando su clasificación al fuego es de B-s2, d0, por lo que puede soportar un ataque prolongado de llamas, no aparecen gotas y existe poca opacidad e humos (esto supone un comportamiento extraordinario frente al fuego y los incendios).

Clasificación de la celulosa al fuego

La normativa

Hay una serie de normas, europeas y nacionales, para saber cómo se clasifica un material ante la acción del fuego. En Europa: UNE-EN 13501-1:2002. En las naciones como España: Código Técnico de Edificación (CTE), el cual fija las exigencias que han de cumplir los edificios en referencia a la seguridad y la habitabilidad acordadas por la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación; se aglutinan las normas reguladoras de construcción de edificios en nuestro país desde 2006. El CTE acuerda su apartado SI6 los requisitos que ha de cumplir la estructura de un edificio para hacer frente al fuego.

La UNE –EN 13501-1:2002 apuesta por la Euroclase para evaluar los revestimientos de paredes y techos. Se mueve por tres parámetros: una primera letra (A1, A2, B, C, D, E y F) que explica la reacción al fuego del material (valora la inflamabilidad, la expansión de las llamas y la rapidez de cesión de calor); un segundo parámetro que indica el grado de opacidad de humos (s1, s2 y s3); un tercer indicador acerca de la naturaleza de las partículas y gotas desprendidas (d0, d1 y d2).

La celulosa en espesores de cien milímetros o más: bs2d0

La celulosa, en espesores de 100 mm o más, posee una clasificación al fuego de B-s2, d0, por lo que es una idónea reacción ante fuego. Yendo más allá, podemos abordar lo siguiente:

Letra d0: Sin gotas en diez minutos.

Letra B: Resistencia a un ataque prolongado de llamas pequeñas, así como de un objeto individual, ardiendo los dos con limitación de la propagación de llama.

Letra S2: Ligera opacidad

La celulosa en espesores por debajo de cien milímetros

La celulosa, en espesores de menos de 100 mm, posee una clasificación frente al fuego de Euro clase E, lo cual quiere decir que se trata de un material resistente al ataque breve de pequeñas llamas con limitación de la propagación de llama.

En función del Código Técnico de Edificación (CTE)

El Código Técnico de Edificación, traduce las Euroclases como clases, fijando así las siguientes: M0, M1, M2, M3 y M4; todas ellas señalan la magnitud relativa con la que los materiales pueden ayudar a propagar un incendio. el significado de las clases es el que se muestra a continuación:

M 4: material con grado de inflamabilidad alta

M 3: material con grado de inflamabilidad media (madera)

M 2: material con grado de inflamabilidad baja (madera)

M 1: material combustible pero no inflamable; su combustión no se mantiene al desaparecer la aportación de calor desde un foco exterior. (PVC, fórmica, lana de vidrio, DM, barniz ignífugo, etc.)

M 0: material no combustible ante la acción térmica normalizada del ensayo (vidrio, yesos, materiales pétreos y cerámicos, metales, lana de roca, etc.)

Cómo instalar la celulosa

La celulosa se comporta bien frente al fuego. También es un óptimo aislamiento frente al calor, es muy eficaz frente al frío, corrige bien los ruidos y es buen aislante acústico, acaba con las humedades por condensación y regula bien la propia humedad. El proyectado, el insuflado y el soplado son las técnicas más propicias para su perfecto instalación. Hay que destacar que su colocación apenas necesita de obras.

Y es que la celulosa puede instalarse en contacto con cables eléctricos sin requerir de protección, pues incluso, si hay cortocircuito con llamas, el fuego no se expandirá. Tiene ensayos de eficiencia frente al fuego de hasta EF 90 min. al instalarse en soluciones constructivas de placas de yeso, laminado (fermacell, pladur, knauf, placo); en estos casos también cumple los requisitos de CTE y el documento básico del SI (Seguridad en caso de Incendio).

Para instalar la celulosa como es debido, tiene que debe protegerse de fuentes de alta temperatura de distintos orígenes (tubos de evacuación de humos, focos halógenos o tuberías conductoras de agua caliente calefacción). Esas zonas tendrán que protegerse con materiales incombustibles como la lana de roca o la lana mineral; tras esta protección, podrá instalarse sin problemas.

Maneras de aislar un garaje

Aislamiento proyectado en húmedo con garantías térmicas y protección frente al fuego

El aislamiento proyectado en húmedo es uno de los métodos más aconsejables a la hora de intentar aislar los aparcamientos y garajes; así impediremos que las temperaturas cálidas o gélidas del garaje terminen entrando en la vivienda. Se trata de un sistema que goza de prestaciones térmicas y que además protege de la acción del fuego. El proyectado en húmedo quedará genial con mortero de lana de roca o con celulosa. No hay que obviar que es una técnica que se aplica de manera rauda y que apenas precisa de obras.

Y es que suele ser complicado aislar esos lugares “no calefactados” de los parkings y garajes; la situación se vuelve compleja cuando las viviendas están en contacto con aparcamientos, los cuales son un foco de entrada de frío. De ahí la importancia de saber aislar convenientemente; de lo contrario, hasta un diez por ciento del calor acumulado en la vivienda puede perderse, con el drama energético que ello conlleva para la casa.

Es en este contexto donde la técnica del aislamiento proyectado en húmedo cobra importancia y protagonismo, ya que además cuenta con unas perfectas prestaciones térmicas y con especial protección frente al fuego. La proyección en húmedo se sirve de  aplicar materiales aislantes que quedan pegados en la parte aplicada; los materiales se humedecen para fraguar y adherirse a continuación.

Los materiales que suelen emplearse varían en función de la clase de instalación de la que se trate; el mortero de lana de roca, la celulosa o el sistema Jef Spray de Supafil de Knauf son algunos ejemplos. No hay que obviar que el proyectado en húmedo necesita abastecerse de agua; la propia lana de roca o la celulosa se mezclan en una boquilla, de manera que el material se logra adherir a la superficie. El proyectado resulta ideal en espacios donde la estética no es primordial, como podrían ser los garajes; en sitios que precisan de acabados más cuidados, como habitaciones, el aislamiento insuflado sería más recomendable.

El aislamiento en los garajes y aparcamientos es habitual, por lo que, además de aislarse térmicamente, da al edificio una resistencia al fuego que anda entre los treinta minutos y las cuatro horas. Los sistemas de proyección en húmedo resultan del todo económicos; además se aplican de una manera rápida, son eficientes y consiguen rendimientos de aplicación de hasta quinientos metros cuadrados al día, lo que abarata los costes.

Sobre el proyectado en húmedo de celulosa

El proyectado en húmedo de celulosa posee unas muy buenas prestaciones térmicas; no hay que obviar que es un material perfecto para combatir el frío, dada su baja conductividad térmica. Por otro lado, aporta protección en los garajes de zonas muy frías, ya que cuenta con una densidad de aplicación muy equilibrada.

Frente al calor del verano, también aísla con garantías, pues su elevado calor específico lo hace ser un material con las características idóneas. Tarda horas en transmitir el calor y tiene un importante desfase térmico. En lo que se refiere a su respuesta ante el fuego, la celulosa ofrece una reacción formidable, ya que se comporta con propiedades casi inflamables en espesores de cien milímetros o por encima de esta cifra (clasificación B-s2, d0).

Por su parte, la celulosa en espesores por debajo de los cien milímetros se incluye en tiene una clasificación de Euro clase E, en referencia a la respuesta al fuego. La letra E indica que la celulosa, como material, puede aguantar una breve embestida del fuego, sin que las llamas se propaguen.

Acerca del proyectado en húmedo de mortero de lana de roca

A partir de rocas volcánicas, calentadas a su vez en unos hornos especiales que se encuentran a mil seiscientos grados, puede conseguirse la lana de roca; el resultado serán fibras con la capacidad de mantener inmóvil en su interior el aire, algo que favorece enormemente el aislamiento de la temperatura. La lana de roca puede resistir hasta mil grados sin fundirse, de ahí que sea tan recomendable frente a la amenaza del fuego.

El mortero de lana de roca proyectado está compuesto por una serie de partículas de lanas minerales con procedencia en las rocas basálticas; los aglomerantes hidráulicos y los agregados en contra del polvo también forman parte de este material, que para nada es tóxico ni está compuesto por productos nocivos. Su aspecto habitual suele ser el de unos copos livianos en gris claro. Protege las estructuras metálicas dentro del intervalo que va desde R 30 a R 240 y repele la amenaza de los roedores. Al estar dentro de la clasificación EUROCLASE A1, podemos aseverar que la lana de roca responde de manera excepcional frente al fuego, lo que aporta gran seguridad y tranquilidad a los inquilinos.

Acerca del Jef Spray de Supafil de Knauf

Se trata de una técnica para aplicar productos de aislamiento térmico a granel. Se usa para la rehabilitación de muy diversos tipos de edificios; además se aconseja su uso en aparcamientos que sean viviendas en la zona superior. Por medio de la proyección en húmedo pueden aplicarse aislamientos de hasta veinte centímetros de espesor. Para aislar los aparcamientos y garajes, el aislamiento térmico proyectado en húmedo con mortero de lana de roca, celulosa o Jef Spray de Supafil es una opción más que acertada; ofrecerá unas temperaturas cómodas y protegerá de la amenaza del fuego.

¿Cuáles son los mejores materiales para aislamiento térmico?

Aunque muchos de los materiales suelen dificultar el paso del calor y del frío a través de ellos, solo algunos lo hacen en mayor medida y potencian esta concentración de la temperatura en el espacio. Entre los materiales con mejor capacidad para aislar podemos citar el corcho, las fibras de poliéster, el poliuretano proyectado o expandido, la lana de vidrio, la lana de celulosa, la lana de roca, la lana mineral o el poliestireno expandido.

En cualquier caso, hay que tener muy presente que los materiales que gozan de unas mayores prestaciones para aislar son aquellos que teniendo un espesor menor son capaces de producir un aislamiento similar al de materiales de mayor espesor. Ahora bien, tendremos que tener muy claro qué espacios son los que queremos aislar, porque en función de esto necesitaremos apostar por unos u otros materiales.

Por ejemplo, para el aislamiento térmico de cubiertas planas, de tejados o de cubiertas inclinadas, lo mejor es echar mano de aislamientos de poliestireno extruido, de poliuretano o de lanas minerales, ya que protegerán de la acción del agua al tiempo que resguardarán la temperatura del interior.

En lo que se refiere a la protección térmica de habitaciones o espacios del interior de una vivienda, tal vez usar lana mineral de fibra de vidrio o de roca sea una buena idea; también decantarse por aislantes térmicos ecológicos, como el geotextil o el corcho, sea una alternativa interesante que es lo que pusieron desatascos Albacete en su lugar de trabajo.

En cualquier caso, deberemos conocer que el mejor material para ejercer como aislante térmico será el que aglutine una serie de características tales como las siguientes: comportarse bien frente al fuego, compaginar el aislamiento térmico con el aislamiento acústico, tener una alta resistencia térmica, tener una baja conductividad, proteger contra el frío y el calor que acechan en el exterior dependiendo de la estación del año, tener una resistencia al paso del calor que retarde la entrada de altas temperaturas en verano, etc.

¿Cómo se puede aislar térmicamente una casa o local?

Lo primero que habrá que ver a la hora de aislar térmicamente una vivienda o un local es conocer muy bien las características y la morfología del edificio; en función de estos matices, luego deberá elegirse el material aislante más preciso y certero. También será importante comprobar que el espacio no tiene puentes térmicos, es decir, que el interior va a protagonizar todo la maniobra sobre la estructura.

Lo más normal será aislar por el interior, para lo que podrán emplearse dos métodos: el trasdosado interior, que se basa en la colocación de paneles fijos que aíslan todos los muros que dan al exterior también; y la inyección en cámara, ideal para incluir aislantes entre las dos capas de ladrillos que a veces tienen las paredes del interior de la vivienda.

En cualquier caso, a la hora de llevar a cabo la intervención también deberá valorarse si hay que aislar los suelos, los techos, las ventanas, las puertas y los tejados. Y es que cualquier rincón de la casa contribuirá a conservar la temperatura que se ha impulsado. A veces, medidas tan sencillas como sellar bien los puntos débiles de la casa pueden ser de gran ayuda.

Otros complementos para lograr el aislamiento térmico pueden ser la colocación del doble cristal contra la condensación, la instalación de burletes en ventanas y puertas para sellar todos los marcos, la construcción de muros con cámaras de aire, el establecimiento de barreras de vapor contra la humedad, etc.

La lana de roca o la lana mineral pueden convertirse en grandes aliados del usuario que haya decidido de una vez por todas completar el aislamiento térmico de la casa donde vive o del local en el que trabaja. No obstante, como no podía ser de otra forma, rodearse de profesionales del sector y pedir ayuda profesional suele ser el camino más correcto y seguro que tomar.